Consejos Prácticos Discipuladores

Algunos Consejos Prácticos para Discipuladores

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Programas de Seguimiento

Por Rodolfo Martínez

Todo creyente debe discipular a otro como parte de su responsabilidad, al hacerlo puede ser más eficaz si tiene presente algunos aspectos generales como estos que le compartimos a continuación.

  1. Lo primero es poner a Dios entre tus discípulos y tú. ¿Cómo lo haces?

Pues en primer lugar, tienes que tener una relación intima y directa con Dios. Debes ser un Daniel, un orante que cultiva la búsqueda devocional privada. Luego tienes que orar con tus discípulos, habiéndole explicado qué es orar a Dios.

En la Cruz, que fue el instrumento que Dios usó para glorificar sobre ella la victoria eterna de Cristo, podemos ver en cada uno de sus brazos esta idea.

En el centro la oración, en los brazos verticales Dios arriba y el programa de seguimiento (uno a uno, siete pasos, etc) abajo; en los brazos horizontales, el líder de seguimiento o discipulador y el discípulo. Todo gira alrededor de la oración. De esta manera la cruz cumple su objetivo nuevamente, la de dar la victoria, pues ella representa un acercamiento a Dios por medio de la humillación ante Él.

2. Debes estudiar y meditar personalmente cada paso, cada versículo de los estudios de crecimiento, del uno a uno, hacerte preguntas acerca de cada pasaje en su relación con el texto y contexto bíblico, y luego su  relación con el propósito de cada estudio particular.

Vas a tomar tus estudios de crecimiento y los vas a copiar aparte, en una  libreta, hojas, haciendo apuntes al margen que te ayuden a profundizar y manejar cada texto con facilidad. Si es posible usa comentarios y otras versiones de la Biblia, compara las expresiones y palabras de cada versículo.

El objetivo de esto no es dar una clase magistral, sino que personalmente lo domines al máximo; si es posible, saberse el bosquejo de cada uno de los estudios de memoria, eliminar toda duda que sobre ellos puedas tener.

Nunca enseñes ni prediques sobre lo que tienes duda, ni aunque estás sean muy  pequeñas; pregúntale al Señor en comunión con Él, ve con tu pastor o líder, pero no atesores para tí dudas, pues eso es lo que vas a trasmitir a tus discípulos; recibirán una enseñanza pobre, insegura y decepcionante.

Ese será un tiempo de prueba personal; van ha existir luchas, pero saldrás vencedor y seguro, apto para emprender la batalla.

3. Ahora trata de establecer una verdadera comunicación, profunda y sistemática entre el discípulo y tú. Recuerdas que, para que escuche la Palabra de Dios, tienes que preparar el camino para un encuentro más hondo.

La mejor manera de ayudar a los demás a escuchar, es escuchándolos a ellos primero. Cuando uno escucha se abre un verdadero diálogo. Quiero ofrecerte dos sugerencias que te pueden ayudar a tener una buena comunicación con tu discípulo.

4. Algunos tips de comunicación

a.   Guarda silencio con paciencia mientras el discípulo habla.

Hace varios años me regalaron en un día de mi cumpleaños, una frase, que me ha ayudado mucho en mi vida personal y en el trato con mis discípulos. Quiero regalártela hoy a tí también:

” He tenido el privilegio de nacer para callar y escuchar, guardar silencio cuando alguien hable, esta es la mejor manera de aprender”.

Aprender a escuchar no es guardar silencio mientras él habla, por el simple hecho de que el discípulo se sienta atendido, sino que vas a comunicar amor y a captar mucho mejor aquellas palabras, frases o ideas que él tiene en su mente. Estarás conociendo la necesidad y condición de tu discípulo; recuerda el versículo bíblico que dice: “De la abundancia del corazón habla la boca”. Si quieres saber para ministrar mejor lo que el discípulo tiene en su corazón aprende a escucharlo.

b. Oriéntale en el diálogo con palabras precisas y en el momento preciso.

Después que has escuchado a tu discípulo, él espera que le des una respuesta que le anime y alivie en su dolor; tú tienes que dársela si quieres ganarlo para Cristo. Al trabajar en grupo esto se hace más difícil por el tiempo y diversidad de necesidades. Una respuesta corta a ese discípulo particular y enseguida regresar y aplicar al grupo la respuesta.

Si tu discípulo te confesare en intimidad, que es homosexual, adúltero, ladrón, chismoso, o brujero, tú no puedes darle una palabra hiriente y dura que rechace su persona; debes tratar con su condición de pecado con palabras de amor, mostrarle con tu trato la diferencia con relación al trato que recibe del mundo; debes mostrarle que a pesar de esa condición pecadora, Dios le puede perdonar.

5. Transmite a tu discípulo el nivel de autoridad al que está sujeto, para que pueda ver que tú también te sujetas a tus líderes a quienes Dios ha puesto sobre ti. Lograrás esto en la medida en que tú mismo vivas bajo autoridad y apliques en tu liderazgo la sumisión y el servicio. Si tú estás sujeto a tu líder y a tu pastor, entonces  él se sujetará a tí. Recuerda que como bebé espiritual hará, más lo que ve hacer que lo que le dicen que haga. Tú necesitas continuar bajo sujeción para recibir más discipulado, instrucción, corrección y disciplina; tú necesitas que él esté sujeto a ti para que puedas corregirlo y enseñarlo con libertad.

6. Debes ver a tus discípulo como hijos espirituales de por vida, a los cuales le vas a dar todo cuanto tienes; tu vida, tu tiempo, tu ayuda física y material, tu emoción, y sentimientos. Vive con ellos si están enfermos; toma el mayor interés en su situación, familia; abrígalos y vístelos si están desnudos, que se sienta atendidos, que son parte importante para tí y que tu les amas por sobre todas las cosas.

¿Recuerdas a Jesús con los doce apóstoles? Tuvieron hambre y comieron juntos, caminaron y descansaron juntos, ellos vieron el poder de Dios y autoridad a su lado, milagros, sanidades, tormentas calmarse, demonios expulsados para liberación. En fin, Él vivió los tres años de su ministerio terrenal dedicando toda su vida a doce hombres, diversos en su carácter, oficios, capacidades, necesidades. ¿Para qué le siguieron y para qué Él invirtió estos tres años de compañía? Para dejar garantizado discípulos que se multiplicasen, obedientes, formados en el fundamento y visión de Dios. Si tú haces como Jesús, ganarás, entrenarás y enviarás discípulos para Él.

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