UNO A UNO. Estudio No. 9

EL BAUTISMO EN AGUA

UNA NUEVA VIDA

-el-bautismo

-Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados –les contesto Pedro-, y recibirán el don del Espíritu Santo… Así pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas.

Hechos 2:38,41

 

Cuando la multitud le preguntó a Pedro qué debían de hacer en respuesta a su sermón, él les dio una lista de tres cosas: Arrepiéntanse, bautícense y reciban el don del Espíritu Santo. Miles respondieron y fueron añadidos a la iglesia y al compañerismo con los creyentes. El patrón bíblico es que todo aquel que es bautizado también es añadido. Se espera que todo discípulo bautizado se convierta en una miembro activo de la comunidad o iglesia local.

 

 

La Biblia presenta cuatro ilustraciones para ayudarnos a entender el bautismo en agua.

 

Sepultura y Resurrección.

Pablo compara el bautismo cristiano a una sepultura. Para ser enterrado, una persona debe morir primeramente. De la misma manera, el pre-requisito para el bautismo es morir al pecado. Después de que somos sepultados por medio del bautismo, somos resucitados para vivir una vida nueva.

 

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?, porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Romanos 6:1-4

 

Cruzando el Mar Rojo.

De la misma forma que los Israelitas eran esclavos de los Egipcios, nosotros éramos esclavos del pecado. Los israelitas fueron liberados de la esclavitud al pasar por el Mar Rojo. El bautismo es una ilustración de la libertad sobre el pecado que Jesús compró por nosotros en la cruz.

 

No quiero que desconozcan, hermanos, que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y que todos atravesaron el mar. Todos ellos fueron bautizados en la nube y en el mar para unirse a Moisés.

1 Corintios 10:1,2

 

 

La Circuncisión.

Pablo dijo que el bautismo es como la circuncisión, no hecho por manos humanas, pero una circuncisión espiritual hecha por Cristo. Es un despojarse de la naturaleza pecaminosa por fe en el trabajo de Cristo.

 

Además, en él fueron circuncidados, no por mano humana sino con la circuncisión que consiste en despojarse del cuerpo pecaminoso. Esta circuncisión la efectuó Cristo. Ustedes la recibieron al ser sepultados con el en el bautismo. En el también fueron resucitados mediante la fe en el poder de Dios, quien lo resucito de entre los muertos.

Colosenses 2:11,12

 

El Diluvio

Pedro enseñó que no es el agua o la “limpieza de la suciedad” lo que nos salva, sino la muerte y resurrección de Cristo.

 

En los tiempos antiguos, en los días de Noe, desobedecieron cuando Dios esperaba con paciencia mientras se construía el arca. En ella solo pocas personas, ocho en total, se salvaron mediante el agua, la cual simboliza el bautismo que ahora los salva también a ustedes. El bautismo no consiste en la limpieza del cuerpo, sino en el compromiso de tener una buena conciencia delante de Dios. Esta salvación es posible por la resurrección de Jesucristo.

1 Pedro 3:20.21

 

Nueva Vida en Cristo.

Todas estas ilustraciones del bautismo en agua muestran la vida pasada siendo quitada y la nueva vida emergiendo. En el bautismo nosotros nos identificamos públicamente con lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. En el bautismo, nosotros desechamos la antigua vida en pecado y empezamos una nueva vida de obediencia a Cristo.

 

Aplicación Personal.

  • ¿Te has arrepentido de todos tus pecados?
  • ¿Has puesto tu confianza solamente en Cristo para tu salvación?
  • ¿Has recibido el bautismo en el Espíritu Santo?
  • ¿Has sido bautizado en agua desde que te arrepentiste?
  • Si no, ¿qué estas esperando?

 

Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, bautízate y lávate de tus pecados, invocando su nombre.

Hechos 22:16

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