Sobre la Obra del Espíritu Santo

Tema:   Sobre la Obra del Espíritu Santo

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  1. La obra del Espíritu Santo en el ser humano comienza antes de la conversión: El Espíritu Santo no comienza a trabajar en el ser humano a partir de la conversión, sino mucho antes. Todos somos capaces de reconocer que desde antes de convertirnos, ya Dios estaba tratando con nosotros para llevarnos a una experiencia reconciliadora consigo mismo. De hecho, el Espíritu Santo está tratando con los seres  humanos desde la Creación.

Génesis 2:7         Dios está en relación con el ser humano por medio de su Espíritu

Juan 15:16           Jesús fue quien nos escogió a nosotros, y no nosotros los que escogimos pertenecer a Él

Juan 16:8              El Espíritu Santo tiene la tarea de hacernos tener conciencia de pecado

1 Juan 4:19          Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero

 

  1. El Espíritu Santo obraba en personas escogidas aún antes de Pentecostés:

La obra del Espíritu Santo en el ser humano no comienza tampoco con la experiencia cristiana de Pentecostés, que da origen a la Iglesia. Ya desde los tiempos veterotestamentarios se nos cuenta como el Espíritu Santo descendió sobre personas escogidas.

Génesis 1:2          La participación del Espíritu Santo en la obra de la Creación

Éxodo 31:3          El Espíritu Santo descendió sobre los diseñadores del Tabernáculo

Éxodo 35:31        También sobre los artesanos que lo diseñaron

Números 11:25   Sobre los Setenta ancianos

Números 24:2     Sobre Balaam

Jueces 13:25, 14:6    Sobre Sansón

Jueces 3:10         Sobre Otoniel

Jueces 6:34         Sobre Gedeón

1 Samuel 10:10  Sobre Saúl, escogido para ser el primer Rey de Israel

1 Samuel 16:13  Sobre David, cuando Dios puso sus ojos en él para que  reinase en lugar de Saúl

1 Samuel 19:20  Sobre los mensajeros de Saúl, los cuales profetizaron al igual que la compañía de profetas

2 Crónicas 15:1  Sobre Azarías

2 Crónicas 24:20  Sobre Zacarías

1 Pedro 1:10-11; 2 Pedro 1:20-21  Sobre los profetas del Antiguo  Testamento

 

  1. La obra del Espíritu Santo en el ministerio de Jesús: Jesús estuvo revestido del poder del Espíritu Santo, el cuál vino sobre Él en la forma visible de una paloma, el mismo día en que fue bautizado con agua en el Jordán por Juan el Bautista.

Mateo 3:16         El Espíritu Santo estaba sobre Jesús (Lucas 4:1)

Mateo 10:1         Jesús le concede autoridad espiritual a sus discípulos

Juan 14:15-26, 15:26, 16:5-15   Jesús definió la obra del Espíritu Santo

 

  1. La obra del Espíritu Santo a partir de Pentecostés: Antes de la conversión, el Espíritu Santo trataba de llevarnos al arrepentimiento, pero después de la conversión viene a morar en el cristiano, para guiarlo en su crecimiento espiritual. El Espíritu Santo viene a morar en la vida del cristiano a partir de la conversión.

Romanos 8:9-11 El Espíritu Santo es una presencia regeneradora en el cristiano

Romanos 5:5       El amor está presente como prueba de que el Espíritu Santo ha venido a morar en el cristiano

Gálatas 4:6-7       Su Espíritu ya mora en nosotros y por Él sabemos que somos hijos de Dios permanecer en Dios

 

4.1 Pero, aunque ya todo convertido tiene en sí el Espíritu Santo, todo cristiano TIENE que aspirar a lo que Juan Wesley llamó “la segunda bendición”, la misma experiencia que popularmente es denominada como “bautismo del Espíritu Santo”, y que el Nuevo Testamento llama “bautismo de Jesús con el Espíritu Santo”, o “ser lleno del Espíritu Santo”.

Necesitamos ser llenos del Espíritu Santo “para comprender…” la profundidad del amor de Dios Efesios 3:18

 

El mandamiento de “ser llenos del Espíritu” -Efesios 5:18

Ser llenos… para andar como es digno del Señor… fortalecidos con todo poder… Colosenses 1:9-11

Invitación a los cristianos “carnales” a buscar una nueva experiencia: llegar a ser cristianos “espirituales”  1 Corintios 3:1-3

Dos experiencias bien diferenciadas: el “lavamiento de la regeneración” y “la renovación en el Espíritu Santo” Tito 3:5

 

  1. Consideraciones generales:

5.1 La Palabra de Dios nos enseña que “a cada uno le es dada manifestación del Espíritu para provecho”, 1 Corintios 12:7-11, 30.

5.2 No se puede afirmar que por el hecho de tener dones, ya se puede asegurar que un cristiano está lleno del Espíritu Santo, pues hay quienes tienen dones, pero han decaído en el fruto y/o testimonio en la vida cristiana. En tal caso, no se debe permitir que esos dones sean ejercidos en la Iglesia:

Mateo 7:15-23  Hay quienes tienen dones, pero son “hacedores de maldad”. En tal caso, el Señor dirá: “Nunca os conocí”.

1 Corintios 13:1-2 De nada vale tener un don, si no se tiene fruto

 

5.3 No hemos encontrado evidencia bíblica de que existe una manifestación de lengua como señal y otra como don.

 

5.4 No existe ningún texto bíblico que señale que quien no hable en lenguas no es lleno del Espíritu Santo o, como se dice popularmente, no ha sido bautizado con/en el Espíritu Santo.

 

5.5 Entendemos que hay dos extremos que deben ser evitados en la Iglesia:

5.5.1 El extremo de oponerse a ciertas manifestaciones del Espíritu Santo, y/o a carismas, como la lengua y la profecía, bajo el pretexto de que son “fanatismo religioso”, o “pentecostalismo” ajeno a la herencia metodista, o manifestaciones que fueron reservadas solamente a la Iglesia de los Apóstoles, llegando al punto de considerar la obra del Espíritu Santo como “falsa doctrina” o “doctrina extraña”, y cayendo casi en lo que la Palabra define como “blasfemia contra el Espíritu Santo”, el único pecado imperdonable. Las manifestaciones del Espíritu Santo no son patrimonio exclusivo de los grupos pentecostales, sino herencia común a todos los cristianos.

 

1 Corintios 14:39-40  No se debe impedir hablar en lenguas

Mateo 12:31-32 Adjudicar la obra del Espíritu a Satanás, o viceversa, es blasfemar contra el Espíritu Santo

Marcos 16:17-18 Estas y otras señales seguirán siempre a los que creen

 

5.5.2  El extremo de considerar los dones espirituales como un fin en sí mismos y no como un medio para la edificación personal y de la Iglesia. Cuando la Iglesia se reúne, el objetivo final de tal reunión no es que se manifiesten los dones del Espíritu para causar espectacularidad, sino para la conversión de los pecadores y la edificación personal y de la Iglesia

1 Corintios 14:12, 15, 26  Uso de los dones para la edificación de                                    toda la Iglesia

 

  1. ¿Por qué le llamamos a la segunda bendición “ser llenos del Espíritu Santo” y no solamente “bautismo de Jesús con el Espíritu Santo?

 

6.1 De la Biblia podemos inferir que existen tres bautismos:

 

Primero:  Según 1 Corintios 12:13, por el Espíritu Santo somos bautizados (injertados) en el Cuerpo de Cristo y se nos da a beber del mismo Espíritu. Esto apunta a que, en la conversión, el Espíritu Santo nos hace formar parte del Cuerpo de Cristo.

Segundo: El bautismo en agua, que es bautismo de arrepentimiento y confesión de Jesucristo como Señor y Salvador, señal exterior y visible de la gracia interior que se ha recibido (Mateo 28:19, Romanos 6:3-6).

Tercero: El bautismo de Jesús con el Espíritu Santo, bautismo que capacita al cristiano para ejercer dones y ministerios con poder en la Iglesia. Este bautismo es la experiencia que nos inicia en una vida llena del Espíritu Santo y nos permite tener repetidas experiencias de llenura del Espíritu. Por eso le llamamos “bautismo de Jesús con el Espíritu Santo” a la experiencia inicial de poder,  por medio de la que somos llenos del Espíritu Santo, y le llamamos “ser llenos del Espíritu” a las sucesivas experiencias que nos capacitan para tareas y ministerios especiales en la Iglesia.

 

6.2 La evidencia bíblica nos enseña que el término “bautismo con el Espíritu Santo” aparece en:

 

Mateo 3:11

Marcos 1:8

Lucas 3:16

Juan 1:33

Hechos 1:5

Hechos 11:16

 

6.3 El término “ser lleno del Espíritu Santo” aparece 13 veces en el Nuevo Testamento:

 

Lucas 1:15 Juan el Bautista

Lucas 1:42 Elizabeth

Lucas 1:67 Zacarías

Lucas 4:1   Jesús

Hechos 2:4  Pentecostés

Hechos 4:8  Pedro ante el Sanedrín

Hechos 4:31 Pedro y Juan después que fueron liberados

Hechos 6:3   Los 7 Diáconos

Hechos 7:55  Esteban

Hechos 9:17  Pablo

Hechos 11:24 Bernabé

Hechos 13:9 Pablo frente a Elimas

Efesios 5:18    El imperativo de ser llenos del Espíritu Santo

 

  1. Consideración final: Reconocemos que al atrevernos a hacer estas consideraciones con respecto a la obra del Espíritu Santo en la Iglesia y en la vida personal del cristiano, sólo estamos haciendo una aproximación al asunto.

 

No pretendemos estar ofreciendo la palabra final o haber establecido la verdad absoluta sobre este tema, porque reconocemos que, como nos enseña la Palabra de Dios, nuestro conocimiento siempre será parcial y limitado (1 Corintios 13:9, Deuteronomio 29:29). La verdad absoluta es patrimonio exclusivo de Dios.

Pero sí creemos que esta enseñanza puede constituir una orientación básica para la acción pastoral de la Iglesia, donde se preserve “la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3).

 

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